domingo, 26 de septiembre de 2010

Un trabajo a mi medida


La astrofísica Mazlan Othman es uno de los seres humanos más afortunados del cosmos. Ella es la estrella fugaz que logró que se cumpliera su deseo, y la envidio porque su trabajo, de nueva creación, ya lo quisiera yo para mí.

Esta malasia se convertirá en breve en la primera Embajadora de Naciones Unidas para el Espacio, y su cometido será "coordinar la respuesta de la Humanidad en el momento en el que se produzca un contacto con una raza alienígena".

Es decir, si los extraterrestres existieran, y además les diera por venir a la Tierra, esta mujer tendría trabajo. De momento, y en previsión de ello, va a ir cobrando todos los meses.


Ésta del vestido negro no es la inminente Embajadora, qué le vamos a hacer, y eso que, como veis, tiene tanta experiencia con alienígenas que incuso va con ellos de fiesta.

Aquí debajo tenéis a la buena mujer que se va a encargar de organizar los fastos de la llegada alienígena. Creo que ya trabaja con la hipótesis de llevarlos a un McDonalds, pues siempre te dan un juguete, pero cobra fuerza últimamente la opción de, además, pagarles un Boys.


La creación del cargo de Embajadora de Naciones Unidas para el Espacio "se debe al gran número de planetas que orbitan estrellas descubiertos recientemente, lo que incrementa las posibilidades de que la raza humana contacte con vida extraterrestre inteligente".

Eso está bien, que buena falta le hace a la raza humana contactar con vida inteligente, venga de donde venga.


"La constante búsqueda de comunicación extraterrestre mantiene la esperanza de que la Humanidad pueda recibir sus señales algún día. Debemos tener preparada una respuesta coordinada que tenga en cuenta todas las sensibilidades relacionadas con esta cuestión", indicó la astrofísica en The Daily Telegraph para justificar que su curro es un chollo.

Ignoraba que existiese una "constante búsqueda de comunicación extraterrestre". Claro, que si buscan tanto y no encuentran, no acabo de entender por qué crean el cargo de Embajadora. Igual es que ya han encontrado por ahí a algunos alienígenas, han quedado con ellos el mes que viene -en Wisconsin- y nos lo ocultan.


El Telegraph apunta que para el experto en derecho Espacial Richard Crowther, "cuando los extraterrestres nos digan 'Llevadme ante vuesto líder', Othman será lo más próximo que tendremos"...


Yo les apunto, por si no lo han tenido en cuenta, que si quieren que Othman sea "lo más próximo" a los alienígenas cuando vengan, le pongan la oficina en EE UU. Todo el mundo sabe que cuando los extraterrestres nos visitan van a EE UU. Empezaron los de La guerra de los mundos y, por el efecto llamada, acabaron viniendo Supermán, ET, Alf, los de Mars Attack...

Al parecer, en la ONU hablan de "modificar ciertos aspectos legales que regularán tal encuentro", ¡como si fuera a producirse!, y señalan que ya no tienen intención de capar a los alienígenas cuando vengan.


Y es que "bajo el Tratado del Espacio Exterior de 1967, los miembros de Naciones Unidas acordaron que el mejor método para proteger la Tierra de una contaminación alienígena pasaría por la "esterilización" de los extraterrestres, pero se espera que la astrofísica malasia presente una perspectiva más tolerante".


O sea que hace 43 años que la Humanidad tiene regulada una invasión alienígena y yo no sabía nada. Y resulta que nuestra defensa ante tal evento pasa por capar a los alienígenas uno a uno. Pues, hombre, si vinieran cuatro, todavía, pero como vengan 40.000, no vamos a dar abasto.

Menos mal que Mazlan Othman tiene "una perspectiva más tolerante", porque esperar a los alienígenas para cortarle los güebos, o lo que tengan, es una putada interplanetaria. Quizá en lugar de esterilizarlos Othman, como es más tolerante, les obsequie, por ejemplo, con peculiares viajes astrales.

No sé, Mazlan Othman parece buena anfitriona, pero sus métodos... Corre la leyenda de que un alienígena ya fue capturado hace unos años. Era alto, de ojos azules y lucía una larga y rubia melena, pero de la mano de Othman acabó de esta guisa.


¿Para cuándo un Embajador de Naciones Unidas para Espíritus Malignos? Lo veo casi más necesario que este nuevo cargo.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

martes, 21 de septiembre de 2010

Ni gol ni gaitas, circule


Johannesburgo, Sudáfrica, Estadio Soccer City, 11 de julio de 2010.
Final de la Copa del Mundo de fútbol, Holanda-España (0-1).

Minuto 116. Andrés Iniesta chuta cruzado sobre la portería de ese meta holandés con nombre de cerveza importada, Stekelenburg, y logra el único gol del partido, que convertiría a España en campeona del mundo sólo cuatro minutos más tarde.

Iniesta corre desbocado hacia una esquina del campo gritando "toma, toma", se quita la camiseta para homenajear a su amigo fallecido Dani Jarque y, junto al banderín de córner, el resto de jugadores de campo y los futbolistas y técnicos españoles del banquillo se le echan encima formando una piña colosal (vídeo, 1:16 a 1:30).


Madrid, España, Estadio Santiago Bernabéu, 11 de julio de 1982.
Final de la Copa del Mundo de fútbol, Italia-Alemania (3-1).

Minuto 67. Marco Tardelli recoge un balón al borde del área, se escora a la izquierda y, pese a que se resbala, logra enganchar un pepinazo que acaba en la red de la portería de Harald Schumacher. Era el 2-0 para Italia.

Tardelli echa a correr con la cara desencajada. Se dirige al banquillo italiano para festejarlo con sus compañeros suplentes, pero, en el último instante, varía el rumbo y traslada su júbilo a otro lugar.

Normal, cualquiera iba allí con la que les estaba cayendo a los del banco. ¡Y en la final de un Mundial! Yo, cuando lo vi, no daba crédito.

Los suplentes italianos saltaron al campo porque también querían compartir su alegría con Tardelli. No pudieron, ni de lejos. Fijaos, del segundo 28 al 34, ¡quiénes!, cuántos y cómo se lo impidieron.

Afortunadamente, no hubo detenidos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

¿Triple frenesí?

Después de mostrar al mundo esa fabulosa mochila, he hallado otra de combinaciones imposibles.


Una mochila rosa con 6 princesas 6.

Todas para Superman.

martes, 14 de septiembre de 2010

Triple frenesí


Esto lo he encontrado de casualidad. Creo que es una mochila para fans de Harry Potter, Sonic y Obama.

Cumple una triple función, aunque topar con un apasionado de estas tres cosas que además quiera ir publicándolo, previo pago de esa mierda de bolsa, parece a priori complicado.

Creo que hay otra de Los Magos de Waverly Place, Pacman y Berlusconi, pero no me convence. Si llega a haber una de Hannah Montana, Mario y Zapatero me la compro seguro.

Pensamientosparalelos - LA PIEDRA

Hola, buenas tardes. Soy una piedra.


Me hallo habitualmente a los pies de la Cruz de Ferro, cerca de Foncebadón (León), en pleno Camino de Santiago. Aquí estamos miles de piedras sirviendo de pedestal a la cruz desde principios del siglo XI.

La tradición es lanzar una piedra, traída del lugar de origen del peregrino, de espaldas a la cruz para simbolizar que se ha dejado atrás el puerto. Le suelen escribir la fecha y la ciudad de origen del viajero, su nombre...

Y así llevo yo 349 años, desde que me trajo de Pamplona y me lanzo a la cruz un tal Servando Uzquieta González.


Aquí, mucho que hacer no hay. Otros cantos quedaron anclados bajo la montaña de piedras y otros fueron hurtados para decorar habitaciones. Pero yo he subido y bajado del pedestal de piedras 7.159 veces.

Cuatro veces me ha meado un lobo y 57 algún humano. También me han pasado ruedas de coche por encima y una vez la de una moto, que acabó en el suelo.

Me han cagado palomas y me han llovido chuzos de punta, barro, lodos, resina... No soy más que una piedra que albergó una ilusión. Una piedra en su destino. Una piedra en el Camino. Una piedra nada más.

España directo


Carretera A6, kilómetro 157, dirección Madrid, margen derecha. Medina del Campo, Valladolid.

Allí está esto. Ya me había fijado antes, pero esta vez me he decidido a pararme e inmortalizarlo.

Eso es la vivienda de alguien. Sí, ahí vive gente, y además de un peculiar concepto del hogar tienen dos perros, uno blanco y un seudo-pastor alemán que te persigue y ladra mucho.

El perímetro de la finca está rodeado por una cinta negra atada a varillas de hierro. Hay cardos para aburrir y, al margen de las pintadas en los muros, pone 'prohibido el paso' por todas partes.

¿Por qué?

Todo ocurrió durante el Mundial. Fue entonces cuando los habitantes de esta casa decidieron redecorar su vida.

Aprovecharon la eclosión banderística para poner la suya en el tejado y grafitearon los muros de la casa con deliciosas leyendas.

De hecho, ahora la casa está mucho menos pintarrajeada que entonces. Allí han tachado y repintado que da gusto, como si usaran la vivienda de pizarra para comunicar al mundo sus inquietudes, cual muro de Facebook. A lo mejor por eso no quieren que te acerques, como ya te cuentan ellos sus cosas...

La casa está junto a la carretera y en mitad de nada, aunque parece que pronto va a estar al lado de un puente. Es más, uno de los obreros me confirmó que "ese hombre puso todo eso cuando el Mundial".

Claro, que ese obrero me miraba como si yo fuera un extraterrestre y flipaba con todo lo que le decía, así que seguro que le parecía más normal tener una casa así que yo.

"No pasar". "Admito (casi) todo menos familia". No sé,
le veo lagunas a estos conceptos. ¿En qué quedamos, hombre?
 
Casas aparte, una reflexión... si la paloma es el símbolo de la paz, ¿el águila qué es?
 

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Patriotismo a la china


¡Ah, los chinos!, ¡esos grandes patriotas! Aportan cada día su granito de arroz para que todo sea más fácil, y también más español. Se han preocupado, por ejemplo, de que no nos falte nuestro alimento básico: el pan.

Antes, si querías comer pan después de las cinco de la tarde, sabías que aquello iba a estar más tieso que la mojama. Y si el pan era de ayer, directamente te servía de arma blanca.

Gracias a los chinos, ahora tenemos pan caliente a cualquier hora del día, y de la noche. Puedes tener en casa pan de ayer, ¡pero de ayer por la noche!, y sigue siendo comible. Los chinos lo hacen a todas horas porque nos comprenden. Ellos ni siquiera comen pan, pero saben que nosotros metemos ahí salchichón y calamares.

Lo mismo ocurre con las banderas de España. ¡Pero si nos han salvado el Mundial los chinos!

Antes, si querías comprar una bandera tenías que ir al fútbol o a El Corte Inglés y gastarte una pasta. Pero gracias a los chinos, esos grandes patriotas, ahora tenemos banderas de España de cualquier tamaño a precios módicos. Igual el escudo que te ponen es el de Portugal, pero qué más da, si estamos al lado.

Y lo bien que vienen las tiendas de los chinos. Yo ya lo compro todo allí... y luego voy al Carrefour, a comprarlo otra vez.

Eso sí, en el Carrefour te vas y las cajeras no te dicen ni Pamplona, mientras que en las tiendas de los chinos, ellos siempre te despiden con una sonrisa y un cariñoso "taduego, galaxias", que uno se va de allí tan feliz con su destornillador, sus pilas, el gato que menea la pata y una cosa que no sabes para qué sirve pero brilla.

Un chino-vietnamita de París ideal para cenas románticas.