sábado, 31 de marzo de 2012

Pijos

Hablábamos hace tiempo de los perroflautas, esa tribu al margen de las tribus. No es el único colectivo marginal propietario habitual de flautas y perros. Existe otro, aunque es la antítesis del perroflautismo. Se trata de los pijos.

Un pijo es "una persona que en su vestuario, modales, lenguaje, etc., manifiesta gustos propios de una clase social acomodada".


Algunos ejemplos de "sus gustos":

Locomoción
Los coches de los pijos, como sus casas, han de ser lo más ostentosos posible. Conducen ellos, pero las madres pijas tienen un todoterreno para ir al cole a buscar a sus hijos. Para ellas no es absurdo, pues antes ya destrozaron un Mini, un Beetle, un SLK o similar al subir el bordillo de la acera para aparcar frente al colegio; y a eso no van a renunciar jamás.

El todoterreno nunca sale de Madrid y pocas veces varía sus rutas habituales: casa-cole, cole-casa; casa-centro comercial, centro comercial-casa. Si el vehículo abandonara la ciudad, los pijos lo considerarían ya turismo rural, que es como llaman ellos a ir al campo, la mayoría porque no tiene pueblo.

Hábitos
Los pijos no engordan, ganan peso; no compran, consiguen; dicen "¿sabes?" y "o sea" y se alivian haciendo pipí y popó. A follar no sé cómo lo llaman, quizá copuling, pues tienen por norma añadirle el 'ing' a cualquier cosa.

Por el contrario, a todo lo que les resulta malsonante le añaden un 'ito', por eso las bragas son braguitas y los negros son negritos. Hay excepciones, como los abuelos, que también son los abuelitos, pero para que suene más tierno referirse a quienes les resolvieron la vida para siempre antes de propiciarla.

Porque los pijos nacen pijos, si no se les llama nuevos ricos. Cuando viene al mundo una criatura la bautizan -preferiblemente en Los Jerónimos- como Gonzalo Juan Fernando  o Consuelo Cristina Eloisa, pero el resto de su vida serán Gonza y Chelo.

Creencias
Todos los pijos creen que creen en Dios, y reciben el bautismo, la comunión, la confirmación y se casan por la Iglesia. No es vocación, es lo normal. Si no, serían ateos, como la chusma, y no irían al cielo.


Si tenéis 37 minutos, no os perdáis este reportaje
de Telemadrid sobre el pijerío de La Moraleja.

Trabajo
Los pijos estudian en Estados Unidos y por eso cuando llegan a adultos desarrollan su faceta profesional en ocupaciones que sólo pueden nombrarse en inglés, como broker, owner o bussines founder. Los pijos, si trabajan, sólo lo hacen de jóvenes, después visitan sus negocios.

Deportes
Todos los pijos esquían, lo cual dice mucho del nivel de España en deportes de invierno; todos juegan al pádel y los más jóvenes también practican surf y rafting, pero con los años se pasan al golf o al menos se compran los palos. No les suele apasionar el fútbol, por eso son siempre del Madrid.

Hábitat
Al margen del barco, la casa de la playa o el apartamento en la nieve, como primera residencia algunos pijos tienen un enorme piso heredado con techos de tres metros, o bien un loft, un dúplex, un tríplex o un cuádruplex, pero la mayoría de los pijos vive en chalés.

Allí tienen jacuzzi, muchas teles, la play, la wii, la xbox, un futbolín, un billar, una maquina de discos años 50 y la thermomix sin abrir.

Básicamente, así son los pijos. Aunque admiten múltiples complementos.

Ahora les faltaba algo y han tenido que inventárselo. Verdecora ha sido quien ha propiciado que los pijos puedan empezar a plantar lechugas sin perder su dignidad y decoro:


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